Los esguinces son una de las lesiones musculoesqueléticas más comunes y suelen afectar especialmente las articulaciones del tobillo, aunque también pueden presentarse en muñeca, rodilla y otras zonas. Ocurren cuando los ligamentos, estructuras que conectan hueso con hueso, se estiran más allá de su límite normal o se desgarran como consecuencia de una torcedura, un giro brusco o un impacto.
¿Cómo reconocer un esguince?
Los principales signos y síntomas suelen incluir:
- Dolor inmediato y localizado
- Inflamación
- Moretones y cambios de color
- Dificultad para mover la articulación
- Sensación de inestabilidad
¿Qué hacer si sospechás un esguince?
Actuar de forma adecuada desde los primeros momentos ayuda a reducir el dolor y la inflamación, y favorece la recuperación:
- Reposo: evitar apoyar o exigir la articulación lesionada.
- Hielo: aplicar frío local para disminuir inflamación.
- Compresión: usar vendaje o media elástica.
- Elevación: mantener la zona lesionada por encima del nivel del corazón cuando sea posible.
Este abordaje inicial se conoce como método RICE (por sus siglas en inglés: Rest, Ice, Compression, Elevation).
¿Cuándo consultar al profesional?
Debés buscar atención médica si:
- El dolor y la inflamación son intensos
- No podés apoyar la articulación
- Hay deformidad, entumecimiento o adormecimiento
- El dolor no mejora en unos días
Un profesional podrá evaluar la gravedad del esguince, solicitar estudios si es necesario y definir el tratamiento adecuado, que puede incluir kinesiología, terapias complementarias o, en casos más complejos, evaluación especializada.
